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Un antecedente para Malvinas

 

Publicado en el diario "La Capital", Rosario, Argentina, 31 de mayo de 2013

 

Por Bruno Bologna *

 

Después de varios desencuentros desde la presidencia de Carlos Menem, existiendo un convenio sobre hidrocarburos de 1995 y a pesar de la teoría de la seducción con los isleños, ese mismo año el Reino Unido lanza unilateralmente una licitación pública para la explotación de hidrocarburos en las Islas Malvinas. El gobierno argentino protestó y en marzo de 2007, durante la presidencia de Néstor Kirchner, lo denunció.

En febrero de 2010 llega a Malvinas la plataforma petrolífera Ocean Guardian con la finalidad de hallar petróleo en la plataforma submarina. De acuerdo a estudios realizados por el geólogo Phil Richards, de British Geological Survey, el petróleo en esa zona estaría a una profundidad de 2.700 a 3.000 metros.

Es interesante recurrir a los antecedentes sobre perforaciones offshore de petróleo realizadas por empresas británicas en el Golfo de México.

La obsesión por encontrar petróleo llevó a esas empresas a buscarlo a 1.500 metros de profundidad. Pero las exploraciones offshore no son tan sencillas como las realizadas en la superficie. En la industria petrolera se sabe que la dificultad técnica para explotar petróleo aumenta exponencialmente mientras mayor sea la profundidad.

El 20 de abril de 2010, a 67 kilómetros del río Mississippi, en el Golfo de México, se incendió la plataforma submarina Deepwater Horizon con bandera de las Islas Islas Marshall. En estas islas del Pacífico ofrecen a las empresas el secreto de jurisdicción, bandera de conveniencia, oficina de paraíso fiscal y centro financiero offshore.

La plataforma había sido alquilada en un millón de dólares por día por la empresa británica British Petroleum (BP), que explotaba esa zona desde octubre de 2009. En el incendio murieron 11 operarios, hubo 17 heridos y 98 sobrevivientes sin lesiones importantes.

Dos días después, el 22 de abril, la plataforma se hundió. La tubería, de un kilómetro y medio entre la plataforma y la boca del pozo, se depositó en el fondo del mar y comenzó la pérdida de crudo.

 

El Katrina de Obama. Según el gobierno de Estados Unidos se derramaron unos 4,9 millones de barriles de petróleo al océano. Debido a que este derrame se produjo a una milla por debajo de la superficie, el intento por detenerlo fue casi imposible.

Al comienzo de la explosión se consideró que el presidente Obama no actuaba con la rapidez que ameritaba la ocasión. La administración Obama confiaba en que la BP solucionara este desastre contaminante.

Luego de probar distintos procedimientos, como Top Kill y Cap the Well, recién el 19 de setiembre de 2010 se pudo sellar el incendio en el pozo. Entre los procedimiento se analizó también la opción nuclear. El gobierno de los Estados Unidos no utilizará una bomba atómica para cerrar el pozo de petróleo de la BP.

El diario canadiense "The National Post" tomó esa posibilidad con humor preguntando: ¿qué puede ser peor que un derrame de petróleo? La respuesta: un derrame de petróleo radioactivo.

El derrame del petróleo afectó a cuatro estados: Mississippi, Luisiana, Florida y Alabama, los cuales se declararon en emergencia.

El presidente Obama, en una entrevista realizada por la cadena NBC el 8 de junio de 2010, afirmó que le gustaría saber "qué traseros hay que patear" por la fuga del crudo y expresó que si de él dependiese habría despedido al titular de la empresa BP hacía tiempo.

Mucho más formal, el 16 de junio de 2010 expresó desde el salón oval que "esta contaminación es ya la peor catástrofe ambiental que jamás haya visto Estados Unidos". El presidente visitó la zona del desastre en cuatro oportunidades.

Según Khadija Sharife, Obama fue el primer beneficiario de los fondos aportados por BP a los candidatos a la elección presidencial.

El Comité de Energía y Comercio de la Cámara de Representantes de los Estados Unidos convocó al Director General de BP, Tony Hayward, el 17 de junio de 2010. El presidente del Comité, Henry Waxman, celebró la decisión de la Compañía de crear un fondo de 20.000 millones de dólares para compensar a los afectados por el derrame y suspender el pago de dividendos de la empresa para el resto del año. Tony Hayward debió soportar todas las críticas, contestando sólo que había una investigación en marcha. El legislador demócrata John Dingell afirmó que "BP tiene una historia de optar por la vía más sencilla en nombre del todopoderoso dólar". La audiencia fue interrumpida por un manifestante: "Deberías ser acusado de un crimen, Tony", dijo.

Obama trataba de evitar que Deepwater Horizon le causara un daño político equivalente al que Katrina le había infringido a su predecesor.

 

La defensa de BP. El gobierno británico hizo un primer intento por intervenir en la disputa entre el gigante petrolero de su país, BP, y el presidente Obama. Londres pidió a Washington que "recuerde" el valor económico que BP representa tanto para la gente en Inglaterra como en Estados Unidos.

David Cameron, el primer Ministro británico, adelantó que esperaba conversar sobre BP y el derrame de crudo en el Golfo de México, entre otros temas, en una reunión pactada con anterioridad con Obama. "El primer ministro tiene claro que necesitamos soluciones constructivas y recordar el valor económico de BP para la gente en Gran Bretaña y EEUU", sostuvo el Ministro de Economía británico, George Osborne, en un correo electrónico. Cameron se encontraba en Afganistán y el 13 de junio de 2010 le pidió a Osborne que llamara al presidente ejecutivo de BP, Tony Hayward.

En Washington, Obama pareció retractarse de su demanda de que BP subsidiara los sueldos de los estadounidenses que se habían quedado sin trabajo luego de que el gobierno impusiera una moratoria a la perforación petrolera en aguas profundas del Golfo al sugerir que no tenía el respaldo de la ley. El Congreso debe "modificar las leyes para asegurarse de que la gente en el Golfo… sea compensada", dijo al finalizar una reunión con los líderes del poder legislativo.

Para buscar bajar la tensión con Estados Unidos el primer ministro viaja para entrevistarse con Obama el 20 de julio de 2010. Se trataron públicamente como "David" y "Barack"; tomaron cerveza juntos, pasearon por la Casa Blanca.

El británico compareció en conferencia de prensa junto a Obama. El encuentro de ambos líderes quiso ser un relanzamiento de la relación bilateral luego de que el año anterior se reprochara "cierta frialdad" en la forma en que el presidente de Estados Unidos recibió al ex primer ministro Gordon Brown.

Ambos destacaron los vínculos entre los dos países y el "compromiso" que mantienen con la situación en Afganistán. "Tenemos una relación profunda con Gran Bretaña", destacó Obama.

Pero, pese a las sonrisas y los gestos de distensión, quedaron flotando las diferencias por el derrame y por la liberación del terrorista Abdelbaset Ali Mohamed Al-Megrahi. Y por la sombra de BP en ambos casos.

De hecho, y más allá de la disposición a "revisar papeles", Cameron rechazó los llamados estadounidenses para investigar la liberación del condenado por el atentado sobre Lockerbie y aseguró que no había indicios de que la petrolera BP hubiera contribuido a esa decisión.

Aseguró luego que la liberación no fue obra del gobierno británico ni tampoco de presiones de BP para ganar concesiones de petróleo en Libia. "Fue una decisión del gobierno de Escocia basada en razones humanitarias", dijo el británico, que definió a Al-Megrahi como el "mayor asesino de masas en la historia británica". Cameron sostuvo que el libio "jamás debería haber sido sacado de prisión".

Obama, en tanto, manifestó el malestar de Estados Unidos. "Todos aquí quedamos sorprendidos, decepcionados y enojados", aseguró.

No obstante las declaraciones del primer ministro, algunos interpretaron que BP había advertido al gobierno inglés que un fracaso en las negociaciones con Libia podría afectar negativamente los intereses de esa empresa. El Ministro de Justicia británico, Jack Straw, admitió que el petróleo fue esencial en la decisión de Escocia de entregar a Libia a Al Megrahi.

Se puede concluir así que el petróleo era más importante en la política exterior inglesa que un terrorista que destruyó un avión dejando 270 víctimas.

 

BP, culpable. La petrolera acordó pagar 4.500 millones de dólares más, que se sumaron a las decenas de miles de millones ya abonados. El acuerdo judicial incluyó una multa de 1.256 millones de dólares, la mayor multa en la historia estadounidense, dijo la petrolera. También destinó 525 millones de dólares para resolver las reclamaciones de seguros con los estadounidenses

BP se declaró culpable de 11 cargos de negligencia relacionados con la muerte de 11 trabajadores, otros dos relacionados con los daños al medio ambiente y uno más por obstrucción al Congreso.

El desastre ha pesado sobre BP, que pasó de ser la segunda compañía petrolera occidental según valor a un distante cuarto lugar.

En declaraciones al Financial Times, Hayward reconoció que su empresa no estaba preparada para combatir un derrame submarino catastrófico. "Lo que es indudablemente cierto es que no tuvimos las herramientas que uno querría tener en su taller". Estas declaraciones coincidieron con la baja de calificación crediticia de BP que hicieron las agencias Fitch y Moody´s.

Pero el hecho de que BP llevara semanas de ensayo y error para solucionar el derrame sugiere que no había caja de herramientas. Según Stratta, el dominio de las tecnologías para perforar y extraer avanzó mucho más que el dominio de tecnología para accidentes. BP estaba recurriendo a los mismos mecanismos que se usaban hace treinta años.

Por este accidente, el Consejo de Administración de BP autorizó el 27 de julio de 2010 la sustitución de Hayward por el norteamericano Robert Dudley.

 

El rey desnudo. El sitio oficial montado por la BP junto con 13 organismos federales de EEUU. llamado "Respuesta al Deepwater Horizon" incluia un formulario a llenar por quienes tuvieran iniciativas sobre cómo combatir la crisis.

Hasta fines de mayo de 2010, 7.800 personas habían presentado sus ideas alternativas".

En la sede de la compañía de la plataforma Transocean, en el cantón de Zug (Suiza), la explosión fue celebrada en un hotel de lujo. Tres semanas después del siniestro, el 14 de mayo de 2010, el propietario de la plataforma, valuada en 650 millones de dólares, esperaba de su seguro el pago del primer anticipo de 401 millones de dólares por la pérdida de la plataforma. Al mismo tiempo, el dueño de la firma, Steven Newmn, decidía durante una reunión a puertas cerradas otorgar a sus accionistas mil millones de dólares en dividendo.

El ex presidente de Brasil, Luiz Ignacio Lula da Silva, el 30 de mayo de 2010 dijo: "Veo el gran derrame de petróleo y cómo la compañía no sabe qué hacer para frenar el desastre. Imagínense qué dirían si eso le hubiera pasado a Petrobras. Cuanto se habría escrito de que nosotros no sabemos hacer las cosas".

Estos antecedentes de empresas inglesas deberían alertar sobre las exploraciones y explotaciones que se están realizando en las Islas Malvinas y cómo podrían afectar en caso de siniestro el Atlántico Sur. ¿Tendremos que esperar que se realicen los 56.000 pozos como en el Golfo de México para reaccionar?

 

(*) Director del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR) e investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

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