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Reino Unido: las guerras del petróleo

 

 

Publicado en el diario "La Capital", Rosario, Argentina, 28 de febrero de 2013

 

Por Bruno Bologna *

 

 

Primero fue Medio Oriente, luego el Mar del Norte y hoy no hay espacio regional en tierra o mar, sin importar la profundidad, que no pueda explorarse para conseguir petróleo. Cuando los países árabes no sólo quintuplicaron el precio en la década del setenta sino que impusieron un boicot a los países que apoyaban a Israel en la guerra de 1973, resultó competitivo extraer el petróleo del Mar del Norte que estaba en reserva por motivos estratégicos. Cuando las reservas del Mar del Norte se estén agotando ya no habrá lugar en la tierra ni en el mar en el que se detengan las exploraciones y explotaciones de petróleo.

 

En este contexto uno se pregunta se era necesaria la guerra en Irak en 2003. Si este conflicto no estaba inspirado en la producción y reservas de petróleo existentes en ese país. Sobre ese tema escribimos las cinco falacias de esa intervención.

Cuesta aún explicarse el apresuramiento de los Estados Unidos y el Reino Unido por ingresar al territorio de su antiguo aliado, Irak, al margen de la oposición que existía en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

 

En el caso específico del Reino Unido, un informe presentado por la administración Blair sostenía que Saddam Hussein podía ordenar el uso de armas químicas y que el ataque se efectuaría en un lapso de 45 minutos. Para esto citaba "fuentes de inteligencia". Sin embargo, buena parte del contenido de ese informe había sido tomado del trabajo de doctorado de Ibrahim al-Marashi, publicado en internet. Según informa The Guardian, el ahora doctor sostuvo que el uso de su trabajo académico puso en serio riesgo su vida y la de sus familiares. Además, dijo estar shockeado por el comportamiento del gobierno inglés. ¿Cómo se llegó a ese trabajo doctoral? A partir de una búsqueda en internet bajo las palabras inglesas "Iraq" e "Intelligence" por parte del Servicio Secreto inglés el trabajo académico en cuestión apareció en primer lugar (1).

 

Una investigación independiente sobre la intervención del Reino Unido en Irak en 2003 acusó a los servicios secretos británicos de negligencia. En las conclusiones de su investigación de 196 páginas, Lord Butler sentenció que la inteligencia sobre Irak no se basó en "fuentes confiables" y dependió, en varios casos, de informantes de tercera mano. Según sus cálculos, dos tercios de los reportes sobre Irak provinieron de una sola fuente y el resto se basó en informantes indirectos de los que el gobierno británico desconocía su background y sus motivaciones.

 

El Informe Butler señaló también que la información difundida por el MI6 no fue lo suficientemente "robusta" para justificar la afirmación de Blair y de George W. Bush de que Irak había violado las resoluciones de las Naciones Unidas que exigían el desarme del país.

 

En septiembre de 2002, el primer ministro, Tony Blair, dijo: "El [servicio de inteligencia] concluye que Irak posee armas químicas y biológicas, que Saddam continúa produciéndolas y que tiene planes militares activos para el uso de armas químicas y biológicas que podrían ser activadas en 45 minutos (...)".

 

El famoso "alerta de los 45 minutos" fue la principal arma que utilizó Blair para justificar el envío de tropas contra Saddam.

 

A pesar de estas conclusiones del Informe Butler, el primer ministro británico Tony Blair fue exonerado.

 

El principal portavoz del gobierno británico, Alastair Campbell, fue el responsable de encargar en febrero un dossier de inteligencia que contenía información tomada de una tesis académica sobre Irak cuyo autor no se cita en el Informe. El Ministro de Relaciones Exteriores del Reino Unido, Jack Straw, afirmó más tarde que el Informe de inteligencia había causado vergüenza al gobierno (2).

 

Las consecuencias de invadir Irak por parte del Reino Unido trajeron demasiadas complicaciones a ese país. Además de las muertes, entre otras, podemos mencionar: manifestaciones en Londres en oposición a la Guerra, escándalo por las fotos que muestran a soldados norteamericanos y británicos abusando de prisioneros iraquíes, secuestro del ingeniero británico Kenneth Bigley quien fuera luego decapitado el 8 de octubre de 2004 y el mayor atentado terrorista de la historia en Londres. El ataque fue organizado con el fin de perturbar el desarrollo de la cumbre del Grupo de los Ocho en Escocia y tuvo lugar horas después de que Londres fuera escogida como sede de los Juegos Olímpicos de 2012. Al Qaeda se atribuyó 3 explosiones ocurridas el 7 de julio de 2005 en la red de subterráneos y una en un ómnibus de dos pisos. Tony Blair calificó la acción de "barbárica" y dijo que no cambiaría la forma de vida de los británicos.

 

Al Qaeda asumió el 1° de setiembre de 2005 la autoría de los ataques del 7 de julio de 2005 en Londres y el número dos de ese grupo terrorista, Ayman al-Zawahiri, amenazó a los países europeos con acciones similares, según un video difundido por la cadena Al Jazeera. En la nota aparecía Mohammad Sidique Khan, quien se presentó como uno de los atacantes de Londres y advirtió que habría más agresiones si no se detenían las atrocidades contra el pueblo musulmán.

 

La ciudad de Londres activó el máximo estado de alerta, el 8 de julio de 2005, ante la sospecha de los investigadores de que la célula terrorista que causó los atentados podría estar aún cerca y, eventualmente, volver a actuar incluso en los países vecinos. Los refuerzos en las medidas de seguridad, de hecho, se pudieron notar en las principales ciudades de Europa, en particular en los países aliados de Estados Unidos, especialmente Italia y Dinamarca, que habían recibido amenazas de Al Qaeda. El primer ministro Tony Blair, en tanto, ponderó el desarrollo de la cumbre del G-8, en Escocia, y dijo que "no hay futuro ni esperanza para el terrorismo, que no podrá oscurecer lo que hemos venido a debatir aquí".

 

¿Cuánto petróleo tiene Irak? Según la Dirección de Información Energética de Estados Unidos (EIA), Energy Information Administration, las reservas de petróleo de Irak, calculadas en 112.000 millones de barriles, son las segundas del mundo, sólo por detrás de Arabia Saudí. La EIA calcula también que hasta un 90 por ciento del territorio iraquí permanece sin explorar, por haber sufrido durante décadas sanciones económicas y guerras lideradas por Estados Unidos. "[…] Antes de la invasión de 2003 y la ocupación de Irak, todas las compañías petroleras de Estados Unidos y de otros países occidentales estaban completamente excluidas del mercado de petróleo iraquí; pero gracias a la invasión y la ocupación, las compañías han vuelto de nuevo a Irak y, por primera vez desde que fueron obligadas a salir del país en 1973, están produciendo petróleo allí", afirma Antonia Juhasz, analista de la industria petrolera, en una entrevista a Al Jazeera.

 

Se debe recordar que la guerra en Irak de 2003, fue la séptima desde 1914 sobre los recursos nacionales de petróleo.

 

James A. Paul, director ejecutivo de Global Policy Forum, la organización con sede en Nueva York, expresa que existe una variedad de elementos políticos e ideológicos que conforman un cuadro complejo para comprender. Aún así, sostiene que nada de esto hubiera conducido a una guerra en Irak o una guerra en ese determinado momento, si no hubiese sido por un elemento abrumadoramente primordial: el deseo de tener el poder sobre los recursos petrolíferos de Irak.

 

James Paul, no investigaba el tema del petróleo sino el debate en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Se notaba una gran división en la ONU entre los cinco miembros permanentes, Francia, Rusia y China en un bando, y EE.UU. con el Reino Unido en el otro. No se explicaba la razón por la cual se producía este desacuerdo tan profundo causara esta escisión. Se dio cuenta de la feroz competencia existente entre las empresas de esos países. Los franceses, los rusos y los chinos habían estado haciendo grandes negocios con el régimen de Saddam Hussein a fin de ganarse la renovación de la explotación privada de los recursos petrolíferos de Irak (luego de 30 años de nacionalización) y tanto EE.UU. como Gran Bretaña se vieron fuera de dichos negociados. Las empresas estadounidenses y británicas son las más grandes del mundo y temieron ser excluidas.

 

A partir de la guerra un consorcio liderado por British Petroleum (BP), la petrolera británica Heritage Oil Plc y que incluye a China National Petroleum Co. ganó la única subasta concedida en la ronda de licencias que se llevó a cabo en Irak durante el año 2009. El consorcio obtuvo el derecho de explotar el gigantesco campo Rumalia en el sureste de Irak, aceptando la tarifa de pago del Ministerio de Petróleo de $2 el barril a una producción máxima de 2,85 millones de barriles por día." (3).

 

Contemporáneamente existen en los objetivos perseguidos por el Reino Unido un nuevo proceso de colonización de espacios, que con permiso de los países en algunos casos o sin ellos, podrán las fuerzas armadas custodiar los nuevos territorios en exploración o explotación.

 

 

(1) http://www.espectador.com/principal/especiales/irak_armas/viernes2006.htm C.5-2-13

(2) http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/news/newsid_3020000/3020736.stm C.5-2-13

(3) “Consorcio liderado por BP gana subasta de campos de crudo en Irak. The Wall Street Journal , 30 de junio de 2009. C.5.7.09

 

 

* Director del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR) y de la Maestría en Integración y Cooperación Internacional.

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