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¿El fin de los estados "ejes del mal"?

 

Publicado en la Revista GEOSUR, de la Asociación Latinoamericana de Estudios Geopolíticos e Internacionales, Montevideo, Uruguay, Marzo-Abril 2010, Nº 358/359

 

Por Alfredo Bruno Bologna *

 

A partir de los atentados terroristas del 11 de setiembre de 2001 en el gobierno norteamericano se debatía cual era la estrategia a implementarse para atacar a aquellos países que albergaban a la red Al Qaeda, referenciada como autora de los mencionados atentados. El Servicio de Inteligencia del Congreso de los Estados Unidos, elaboró una lista de 34 países como blancos potenciales, donde incluso se colocaron a Paraguay y Uruguay (“La Capital”, 15-11-2001).
Luego de las victorias aliadas en Afganistán, tema aún hoy no concluido, la guerra contra el terrorismo comenzaba una segunda fase en el 2002.


¿En que país se podía comenzar esta etapa de la guerra contra el terrorismo?
Las alternativas de posibles blancos se acotaron. El presidente norteamericano. George W. Bush, mencionó reiteradamente como posible blanco de ataques a Yemen. El subsecretario de Defensa norteamericano, Paul Wolfowitz, manifestaba que “pedimos a los yemenitas hacer más” al reconocer que el gobierno de Estados Unidos presionó a Yemen para que haga un mayor esfuerzo contra las bases de Al Qaeda en su territorio. Para Wolfowitz “La guerra ha comenzado en Afganistán, pero no termina en Afganistán”.

Las acciones llevadas a cabo por el gobierno de ese país contra grupos terroristas alejó de la mira al ejército norteamericano.


En el listado aparecían también, Sudán, Somalia, Irak y Filipinas. El Diario “New York Times”, informó el 18 de diciembre de 2001,que varias naciones islámicas habrían expresado ya al gobierno de Bush su apoyo a un eventual ofensiva contra Irak y dirigida a su presidente, Saddam Hussein. Según el periódico, esto permitiría iniciar una segunda fase de la campaña contra el terrorismo y saldar cuentas con el viejo enemigo de la Guerra del Golfo.
Por su parte, Israel pidió al gobierno norteamericano que no demore una ofensiva militar para desalojar del poder al presidente de Irak, Saddam Hussein, según informó un asesor del primer ministro Ariel Sharon (agosto de 2002).


Dentro de Estados Unidos, desde 1998, un grupo de presión conocido como El Proyecto para el Nuevo Siglo Norteamericano envía una carta abierta al presidente de los Estados Unidos, Bill Clinton, el 26 de enero de ese año. En ese documento se dice: "Le escribimos porque estamos convencidos de que la política norteamericana hacia Irak no está siendo exitosa y que pronto podemos enfrentar una amenaza en Medio Oriente más seria que cualquier otra conocida desde el fin de la guerra fría”. Además le expresan como debe actuar: “En su próximo discurso sobre el Estado de la Unión tiene la oportunidad para plantear un claro y determinado curso para mitigar esta amenaza. Esta estrategia debería apuntar, sobre todo, al retiro del régimen de Saddam Hussein del poder". Entre los miembros del Proyecto podemos mencionar a funcionarios que luego ocuparon cargos importantes en el gobierno George W. Bush: Dick Cheney, vicepresidente de los Estados Unidos; Donald Rumsfeld, secretario de Defensa; Roberto Kagan, quien fuera alto funcionario del Departamento de Estado y hoy se desempeña como investigador del Carnegie Endowment para la Paz Internacional; Paul Wolfowitz, ex subsecretario de Defensa, ex presidente del Banco Mundial; Lewis Libby, jefe de gabinete del vicepresidente Cheney quien renunció al cargo el 28 de octubre de 2005 por el escándalo del Ciagate; y Francis Fukuyama, conocido como el profeta del fin de la historia.
La situación comenzó a aclararse en el discurso sobre el Estado de la Unión, el 29 de enero de 2002, cuando el presidente George W. Bush, dijo: “Nuestra nación se encuentra en guerra, nuestra economía está en recesión y el mundo civilizado enfrenta peligros sin precedentes” En ese marco ubicó a tres países: Corea del Norte, Irán e Irak. “Estados como estos y sus aliados terroristas constituyen un eje de maldad que se arma para amenazar la paz del mundo. Al procurar conseguir armas de destrucción masiva, estos regímenes poseen un peligro grave y creciente. Podrían proporcionar esas armas a los terroristas, darle los medios equivalentes a sus odios. Podrían atacar a nuestros aliados o tratar de extorsionar a los Estados Unidos. En cualquiera de esos casos, el precio de la indiferencia podría ser catastrófico”.
La expresión, eje de maldad fue acuñada por David Frum, quien escribió los primeros discursos del presidente George W. Bush.
Fue suficiente que el presidente de los Estados Unidos, George W. Bush hablara de la existencia de países integrantes del eje del mal, para que una cantidad apreciable de funcionarios y medios de comunicación, colocaran bajo ese rótulo sin demasiados argumentos a distintos países, funcionarios y políticos.


En el inicio de las audiencias para su confirmación como Secretaria de Estado, Condolezza Rice, el 18 de enero de 2005, dijo que existen "puestos de avanzada de la tiranía" en el mundo que requieren una estrecha atención, entre ellos Corea del Norte, Irak, Cuba, Bielorrusia, Zimbabwe y Myanmar, también conocida como Birmania. Incluyó además de los tres países citados por George W. Bush a Cuba, Myanmar, Belarus y Zimbabwe.


El presidente George W. Bush en sus anuncios para su segundo mandato, el 2 de febrero de 2005, expresó que esperaba que el gobierno de Siria ponga fin a todo el apoyo al terrorismo y abra la puerta de la libertad.
Un documento publicado en el diario norteamericano “The Washington Times” afirmó que Luiz Inacio Lula da Silva, candidato socialista a la presidencia de Brasil, integra el "eje del mal". El diario, considerado de derecha, publicó un artículo de Constatine Menges, ex miembro del Consejo de Seguridad de los Estados Unidos, según el cual el postulante del Partido de los Trabajadores (PT) es un "radical pro Castro, conectado al terrorismo internacional". (Acusan a Lula de ser parte del "eje del mal" Diario “La Nación” 16-08-2002).


Por su parte el diario inglés “Financial Times” en un artículo publicado por Richard Lapper en octubre de 2002 asegura que algunos comentaristas de derecha de los Estados Unidos, califican de peligroso el surgimiento de algunos nuevos líderes en América Latina. Otro ex funcionario de la Administración Reagan, sostuvo que Lula, el líder cocalero Evo Morales y el ex militar golpista, triunfador de la primera vuelta electoral en Ecuador, Lucio Gutiérrez representan una extensión de un nuevo eje del mal, conformado por Chávez y su par cubano Fidel Castro.
Debe esperarse que el nuevo gobierno norteamericano, finalice con la inclusión de otros países, en la lista de los Estados ejes del mal, aplicada dentro de un concepto de “poder duro” (hard power) por el presidente George W. Bush, miembros de su gabinete y grupos de presión nacionales que no ayudaron a llevar una política diplomática acorde con el accionar armónico entre las nacionees.

 

Ciertas actitudes del presidente Barack Obama se pueden encuadrar, aunque no en su totalidad y a pesar de la herencia recibida, en el “poder blando” (soft power).

 

* Director de la Maestría en Integración y Cooperación Internacional de la Universidad Nacional de Rosario (UNR).

 

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