Visitante Nro. 1066215
free counters

Visitas desde el 27/09/2011

< Volver
"Wikileaks ha roto todas las normas de la diplomacia internacional"

 

 

Diario "La Capital", Rosario, domingo 5 de diciembre de 2010

Entrevista al Dr. Alfredo Bruno Bologna

 

Por Pablo Diaz de Brito / Diario La Capital

 

Desde su despacho en el antiguo Hotel Italia de calle Maipú, Alfredo Bruno Bologna da su visión sobre el terremoto Wikileaks. El director del Cerir (Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario, de la UNR), considera que el reclamo de transparencia asbsoluta de las relaciones entre países que exige Julian Assange, el líder de Wikileaks, no es viable y que por eso mismo la masiva filtración de más de 250 mil cables diplomáticos de EEUU “ha roto todas las normas diplomáticas”. En el plano local, Bologna ve a la embajadora de EEUU, Vilma Martínez, muy golpeada por las revelaciones que la involucran y cree que no podrá seguir en su cargo por mucho tiempo más. Además, no considera que el escándalo Wikileaks acerque a la Argentina al eje bolivariano (Venezuela, Bolivia, Ecuador, etc), dado que la presidenta Cristina Fernández de Kichner es mucho más favorable a una buena relación con Washington que su fallecido esposo.
   —Assange plantea la transparencia asboluta de las instituciones en función del reclamo democrático de saberlo todo. El sistema internacional y diplomático dice “no, necesitamos el secreto, sino no podemos trabajar”. ¿Por qué el sistema internacional necesita para vivir de esta opacidad?
   —Generalmente, dentro de la diplomacia se guarda el secreto. Esto de Wikileaks ha roto todas las normas establecidas dentro de la diplomacia internacional. Porque si se supieran todas las cosas que van desde el Departamento de Estado a cada una de las embajadas sería muy complicado, como lo es a partir de esta difusión. El problema también es de los tiempos. Los que estudiamos relaciones internacionales muchas veces tenemos que quedarnos con conjeturas, lecturas atravesadas, para saber qué es lo que está ocurriendo. Esta transparecia total que se ha dado con Wikileaks de manera inusitada permite ver cables a los que de otra forma teníamos que esperar 30 años para acceder, plazo que establece la ley norteamericana para abrir los archivos. El otro problema es que cuando esos archivos se abren, las cosas más comprometedoras están tachadas. Así que para nosotros esto es buenísimo, tenemos la información al instante de los últimos 3-4 años. Pero estoy sorprendido con algunos contenidos. Siempre se ha dicho que los embajadores se tienen que ocupar de los grandes temas, no de chismes. En Argentina, la embajadora Vilma Martínez no parece haber hecho eso. Es habitual que para la fiesta nacional de EEUU, el 4 de julio, la gente vaya a la embajada, le den allí unas copas y la hagan hablar un poco. Y se ve que hay algunos que se van de boca, diciendo cosas que son realmente inconvenientes. Por eso yo estoy de acuerdo con el secreto. Lo que pasa también es que en EEUU la mayoría de los embajadores se nombran sin carrera diplomática. No hay un servicio exterior de la Nación en el que se hacen concursos, como hay aquí y en otros países. En EEUU parece que el jefe de campaña, u otros que aportan dinero para la campaña, se ganan los mejores puestos a nivel de embajadores. Atrás de ellos vienen los funcionarios de carrera, pero en el caso de esta señora (por la embajadora Vilma Martínez) creo que no se ha movido bien. Apenas asumió dijo “Queremos tener relaciones cariñosas”, al presentarse en Buenos Aires el 26 de septiembre de 2009 (muestra el recorte periodístico con ese título). No es una apreciación correcta, después de las “relaciones carnales” que queríamos tener en otra época. Es menoscabar las relaciones internacionales hacer estas comparaciones a las que ella se prestó.
   —Tal vez no tiene todavía un buen registro de lo que es la diplomacia profesional.
   —Así es, creo que le falta a la embajadora de EEUU más roce de carrera, de carrera profesional. Su primer destino como diplomática fue ser embajadora en Argentina. Que no es potencia pero es un país de importancia, es miembro del G-20.
   —Tal vez le pidan a Washington que Vilma Martínez deje su puesto en un tiempo.
   —Ah, eso indudablemente. El gobierno tendría que estar pidiendo ya que cambien a la embajadora, que tiene que estar en los grandes temas y no en chismes de cóctel.
   —Existe una zona gris entre un diplomático y un espía. El diplomático está en el país recogiendo información, no solamente haciendo visitas protocolares. Ellos son los oídos y ojos de un tercer país en el país.
   —Bueno, en este sentido en la embajada (de EEUU), como en toda embajada, hay agregados —cultural, comercial, de las FFAA, etc—. Y, por ejemplo, hay un cable en el que la Secretaria de Estado se muestra preocupada por la posibilidad de que Argentina lance una operación militar en Malvinas. Y un agregado militar tiene que saber muy bien que Argentina no está ni remotamente en condiciones militares de realizar una operación así y lo tiene que comunicar. Hillary tendría que haber preguntado por el estado de operatividad militar en Argentina y se hubiera sacado la preocupación inmediatamente. Además de que ese planteo de un ataque militar no se le ocurre absolutamente a nadie en el país.
   —¿Cuál es su juicio sobre Julian Assange? El Departamento de Estado dijo que “no es un periodista, sino un actor político, con agenda política. Están intentado socavar el sistema internacional”. ¿O es un Robin Hood?
   —Este señor no habrá dado gratis los informes a los diarios. El rédito político puede ser este: estos informes le “pegan” directamente a Obama y a Hillary Clinton. Esto indudablemente daña al Partido Demócrata, dado que son sus principales representantes. Así que hay un rédito político muy importante para el Partido Republicano. Además, los cinco diarios que editan los materiales han hecho una censura sobre los cables. Se han reunido dos meses antes con Assange y han editado el material. Sería interesante ver lo que tacharon, ¿no? Nosotros los investigadores decimos siempre que hay que recurrir a las fuentes primarias. Evidentemente habrá cosas mucho más graves de todo lo que se conoció hasta ahora.
   —De modo que usted le ve verosimilitud a la hipótesis del complot.
   —Cuando uno hace un análisis del tipo “a quién beneficia esto”, resulta evidente. Los dos principales actores de la interna demócrata, Obama y Hillary, están ahora en capilla. Evidentemente serán muy difícil para los demócratas las próximas elecciones presidenciales.
   —Volviendo a la Argentina, ¿esto puede reavivar el sentimiento antinorteamericano, que ya es muy fuerte, y llevarnos un poco más cerca del bloque bolivariano?
   —No creo. El ex presidente Kirchner tenía una postura mucho más dura respecto a EEUU que la que de Cristina. Ella, desde que asumió Obama, ha tratado permanentemente de tener reuniones con él, que la invitaran a EEUU como hicieron con Lula, que él la reciba en el Salón Oval. En las reuniones de los 20 se vio más feeling entre los dos. Algunos periódicos dicen que hay una relación muy estrecha entre Argentina y EEUU. Esto se puede ver a través de la nueva relación con el FMI, el G-20 y lo del Club de París. Tengo una percepción distinta de la que daba Kichner, con aquel enfrentamiento con Bush en Mar del Plata. Cristina ha tenido buena relación con el Consejo de las Américas, que nuclea a todos los empresarios estadounidenses, y les ha dicho que vengan a invertir. Es un lenguaje distinto al de Kirchner.
   —Hay dos registros en los cables. Berlusconi con sus fiestas, por un lado, y el espionaje en la ONU y en el caso argentino, con la lista de preguntas sobre la salud de la presidenta.
   —Los primeros informes sobre la presunta bipolaridad de Cristina salieron en 2006 en la revista Noticias. Que la embajada de EEUU tome en consideración a esa publicación, bueno...Y sí, hay cosas conocidas, como las de Berlusconi y sus fiestas salvajes, algo que en Italia es vox populi. No agregan nada.
   —¿Cómo sería la reacción argentina si estuviera vivo Néstor Kichner? ¿Ella hará lo opuesto?
   —Salvo algunos países que salieron de punta con ataques a EEUU, que son muy pocos, los demás han apaciguado la cosa. En Argentina algunos ministros dijeron algo, pero no hay todavía una voz oficial. Kirchner en estos momentos hubiese salido ya a decir algunas cosas. En el caso de Cristina, ya hubo dos llamados de disculpa, y con una posición más pro-EEUU, que veo en ella. También hay que tener en cuenta que el canciller Timerman fue embajador en Washington y ahí tenía muy buena relación con Hillary. Así que no creo que haya un comunicado oficial muy duro con EEUU. Habrá que esperar a ver si surgen otros cables que compliquen más la situación. Pero de acuerdo a las actuales circunstancias, al gobierno lo veo mucho más calmado con este tema con Cristina que si viviera Néstor.

Diseño Web Rosario

Maipú 1065, Piso 3, Of. 301, (2000) Rosario, Argentina | Teléfono/Fax: (54) 0341-4201231
© Copyright 2008 Todos los derechos reservados
www.cerir.com.ar | cerir@unr.edu.ar