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Renato Di Nubila: "La experiencia no es el apéndice de la formación, es el campo directo"

 

Noticias de I+D: Investigación + Divulgación, Universidad Nacional de Rosario, junio 2008

Entrevista al Prof. Renato Di Nubila

 

En el marco del Seminario Internacional “Metodología para la formación continua” organizado por el Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario, el Prof. Dr. Renato Di Nubila * visitó nuestra universidad y destacó el valor que la formación permanente cobra en este tiempo.

 

 

-Frente a las nuevas posibilidades que plantea el escenario actual, ¿nota que hay una tendencia a la especialización?

 

Hoy, en un escenario complejo en cuanto a situaciones de trabajo y cualidades de las personas, las tendencias son coexistentes: hay una gran necesidad de especialización y una gran necesidad de asegurar a todos una formación básica. Es importante saber que la especialización se hace trabajando, contando experiencias nuevas, teniendo el sentido de la curiosidad por lo nuevo que llega pero, especialmente, atendiendo el pensamiento de formarse en cada proceso de reconversión, de movilidad, porque el proceso de trabajo requiere hoy grandes competencias.
El mundo de hoy aún pide títulos de estudio, de valor legal del título. El mundo de mañana, gradualmente, pedirá cada vez más competencias, cada vez menos títulos de estudio. Esto significa que estudiar por la verdadera preocupación, significará prepararse en profundidad.
Retomo este concepto que es muy importante: las funciones de nuevas personas que quieren trabajar, serán cada vez menos en nombre de un título que tiene valor formal, aunque los títulos son muy importantes, pero no pueden ser más la única voz para ir a los puestos de trabajo.
La solicitud más fuerte, que ya algunos países europeos hacen, es la pregunta al joven o persona que solicita trabajar: “¿Usted, qué competencia me trae?”, además: “¿qué quiere hacer?”, “¿está dispuesto a estudiar todavía?”. Y, al final: “¿qué título tiene?”.
Por lo tanto, tenemos una prioridad cada vez más trasladada hacia la capacidad de traer competencias. La competencia hoy, no es sólo práctica. Competencia es el pensamiento en acción y a los jóvenes debemos decirles: “estudien, realicen experiencias, porque en el ejercicio, estudio y experiencia, forman la competencia”.
El tercer pensamiento sobre esto, es que el mundo de hoy está transformando la organización del trabajo y hace notar cada vez más que los puestos de trabajo disminuyen mientras aumentan las actividades de trabajo; y a los jóvenes, seguramente les pediremos un sacrificio aún más grande: el de ser capaces de una movilidad física y mental para estar en el trabajo y no podremos decir más o solamente decir, como hace la Administración Pública, que “yo te asegure el puesto para toda la vida”.
También las Administraciones Públicas están repensando que la estabilidad de puestos físicos no será fácilmente conservable. Entonces, les decimos a los jóvenes: ¡Atención! La adquisición de preparación de competencias es vuestra gran riqueza.

 

-La persona que se forma, ¿sabe que agrega valor a su profesión o lo hace por una cuestión de competitividad?

 

El primer valor que genera una formación seria es la conciencia de lo que uno hace y no es un elemento inducido, es un elemento directo.
Una persona joven, joven-adulta o adulta, lo primero que debe pedir al gesto de su formación es comprender su rol como el de una persona que quiere, debe, pide trabajar.
Que esto hoy sea bien entendido por la empresa no es fácil. El objetivo más desestructurante que la empresa usa es que quiere que las personas produzcan bien. Entonces el problema no está en contradicción; las empresas deben entender que el problema es contextual. Sólo personas preparadas en su empresa serán capaces de producir bien y estarán contentas de estar con esta empresa. Sólo personas que producen bien pero que no están realizadas, contentas, satisfechas, capaces y conscientes, crean sólo grave movilidad de jóvenes, de personas que cambian de trabajo continuamente.
Entonces, la formación es la acción concertada, construida, para lograr que las personas superen el impacto de sentirse llamar sólo “recursos humanos”. El concepto de “recurso” es instrumental a la producción. Es importantísimo, pero ya no es suficiente; está integrado a otro concepto más noble y es que hoy los jóvenes advierten más que nosotros.
El hecho es que en el trabajo no hay sólo recursos sino que hay personas que trabajan, y decir personas significa sensibilidad, emociones, gusto, creatividad, conciencia, voluntad de mejorar, capacidad de querer alcanzar objetivos. Entonces las empresas que hoy comprenden este doble aspecto -aunque aún son pocas- descubren que tener personal formado de esta manera, es una gran oportunidad.

 

-¿Inciden en la formación las exigencias que plantean hoy las empresas al momento de reclutar personal?

 

Las empresas nacieron con otro modo organizativo, nacieron cuando Mr. Ford, en EE.UU., estableció la estructura de la organización del trabajo. Por lo tanto, nacieron en, como la llamamos en la sociología del trabajo, la “organización fordista”.
Hoy, la organización va aplastándose cada vez más, es menos piramidal y va construyendo cada vez más, relaciones breves entre las personas, un poco más horizontales. La organización que vivimos hoy es una organización post-fordista, post-industria, post-moderna. Alguien quiso llamarlo post-riqueza o post-escasez según los lados sociales de la observación. Cuando la empresa se da cuenta, su organización más que sólo números que se mueven, tiene necesidad de personas que no son sólo las manos sino esencialmente la cabeza.
En italiano tenemos una expresión que, espero, se pueda traducir: “Tendremos cada vez menos, pero tendremos necesidad de cada vez menos mano de obra y cada vez más mente de obra”, de cabeza, de manos inteligentes.
Así, la empresa que entiende esto, aprecia la formación y cuando hace la selección y asume personas, quiere saber no sólo la competencia técnica sino la competencia de relaciones, de creatividad, de disponibilidad, de estudios posteriores, de formación sobre el campo; o sea, comprende que la formación, hoy, no se puede hacer sólo en el aula ni en la universidad, ni en la escuela, ni en los centros profesionales. La formación se hace también allí, donde la empresa se convierte en un campo de nueva formación.

 

-Si bien hay que formarse permanentemente también es cierto que hay que hacer práctica profesional, ¿cómo lograr un equilibrio?

 

En la sociedad fordista estos dos aspectos estaban separados: hoy estudias y mañana trabajas. Entonces, todos fuimos a la escuela, nos elaboramos en la espera de ir a trabajar. Este dualismo se terminó.
Hoy es necesario que se entrelace estudiar, trabajar, estudiar, trabajar. Son fases contextualmente continuas y entrelazadas.
Nunca más decir a un estudiante: “hoy estudia y mañana trabaja”; por el contrario, las tendencias de los países más avanzados es la de decir: “hoy estudia trabajando, haciendo algo; mañana, trabaja estudiando”. O sea, la experiencia no es el apéndice de la formación, es el campo directo. La primera experiencia es mi cabeza, mis lecciones, mis profesores, mis contactos. Esto es ya una experiencia.
La experiencia no es una cosa casual, es un momento fuerte en el que la reflexión me da conciencia de decidir qué quiero hacer con lo que estoy haciendo. Entonces, el error sería descender el estudio de la experiencia. Cuánta gente adulta hoy, y es un fenómeno europeo muy, muy difundido como ya lo fue en EE.UU. en los ’80 y ’90, de ver tanta gente que para remodificarse, para cambiar de profesión, para estar en movilidad, para ver la propia empresa fusionarse con otra, para ver la propia empresa localizarse en China, tiene necesidad de volver a poner en movimiento el recurso más grande del hombre que es el intelecto, la razón, la sensibilidad, las emociones. Volver a la formación hoy no es ni debería ser nunca un castigo. Debería ser una conquista. El hombre que debería decir “gracias que me haces actualizar, saber más, estar disponible, estudiar”. De otro modo, la innovación no la hace nunca ninguno o la hacen poquísimos.
¿Quién hace innovación? Aquel que tiene el aliento de lo nuevo, que llega, que no siempre es lo lindo pero que sabe distinguir: “esto nuevo es interesante, esto no lo es”. Tenemos realmente necesidad, y lo digo siempre a mis estudiantes: “tengan la curiosidad de comenzar desde temprano a juntar también las pequeñas experiencias de trabajo. No esperen a hacer experiencia cuando tengan 25-30 años; rápido, y reflexionen sobre las hechas y háganse contar por los demás qué hacen”.
Yo llamo al aula con frecuencia a profesionales, gente de las empresas: “vengan a contar lo que hacen, no vengan sólo a dar lección, ya damos muchas nosotros. Vengan a contar a estos chicos. También en las limitaciones se aprende, como en las reflexiones que dicen: me estoy equivocando. Bien, me gustaría hacer como vos.
Cuento a los estudiantes que un día hicimos representar en una empresa los problemas de una sección, a través de una obra de teatro. El director, que estaba presente, al final dijo: “si hubiera visto esta representación dos meses atrás, no hubiera cometido tantos errores”, porque los mismos empleados y operarios se contaban la vida de la sección, los conflictos, los litigios, las discusiones entre las partes.
Este es uno entre tantos modos, como el de aprender de acciones ya realizadas, pedir ayuda a alguno que ya hace aquello que yo debería comenzar a realizar. Entonces, nunca, nunca separar la experiencia.
Y cierro con esto: la palabra experiencia significa “pasar a través” de algo; interrogarse, preguntarse, mejorar, cambiar, y si la empresa hoy, entiende que es un campo de formación excepcional, lo primero que hace es pedir a la universidad y a la escuela de trabajar juntas, y esto es un gran resultado.

 

 


*Licenciado en Letras Clásicas, Vicerrector de la Università degli Studi di Padova, Docente de “Metodologías y Técnicas de la Investigación Social” y colaborador de las universidades italianas de Roma, Bologna y Bari.

 

Publicado: 2008-08-06
Periodistas: Paula Imhoff
Fotógrafos: Victoria Schmuck Radio Universidad

Link: http://www.unr.edu.ar/noticia/250/renato-di-nubila-la-experiencia-no-es-el-apendice-de-la-formacion-es-el-campo-directo

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