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La Política Exterior de Cristina Fernández. Apreciaciones promediando su mandato

 

 

Alfredo Bruno Bologna y otros

 

Ediciones CERIR. UNR Editora, Rosario 2010. Tomo V, 488 páginas

 

Tomo V. Publicación de la serie sobre Política Exterior Argentina. Edición preparada por el Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario (CERIR). UNR Editora. Rosario, Octubre 2010.

 

 

ÍNDICE


Agradecimientos


Prólogo


La autonomía heterodoxa de la Política Exterior de Néstor Kirchner
Alfredo Bruno Bologna


La cuestión de la reinserción financiera en la política exterior de la República Argentina tras el proceso de reestructuración de la deuda (2005-2009)
José Fernández Alonso


Actores e instituciones regionales. La evolución de la institucionalidad del MERCOSUR en el período 1991-2006
Hugo Ramos


Unión Europea –Argentina (2004-2009). Una relación signada por la Cooperación
Roberto Falcón

 

La inversión externa directa (IED) de Europa en Argentina: Características, Actores y cuestiones intermésticas
Marta Cabeza


Argentina: la gran equilibrista en los temas vinculados a Medio Oriente. Una región lejana y sensible en la Política Exterior
Rubén Paredes Rodríguez


El lugar de África en la presidencia de los Kirchner (2006-2009)
Gladys Lechini

 

Malvinas en la Política Exterior Argentina
Alfredo Bruno Bologna


Política Exterior y Relaciones bilaterales con Estados Unidos durante el gobierno de Cristina: tensiones entre los objetivos de la campaña electoral y el renacer de los condicionantes internos
Anabella Busso


Argentina – Chile. Las relaciones políticas y el crecimiento de un notable tejido de vínculos a escala nacional y subnacional
Miryam Colacrai


Entre la necesidad y la desilusión: los dilemas de la Política Exterior Argentina hacia Brasil (2005-2009)
Julieta Cortés y Nicolás Creus


La crisis del gas en la relación argentino-chilena: impactos sobre el vínculo y el rol del hidrocarburo boliviano
María Elena Lorenzini y Natalia Ceppi


Venezuela y Argentina en la era Chávez y Kirchner: ¿Coincidencia ideológica o pragmatismo?
José Briceño Ruiz


Resúmenes, abstracts y palabras clave


Otras publicaciones del CERIR

 

 

 

 

RESEÑAS

 

1) Reseña del DR. ALEJANDRO SIMONOFF en "Temas y Debates", Revista Universitaria de Ciencias Sociales de la Facultad de Ciencia Politica y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), pp. 145-147 Temas y Debates 22 / año 15 / julio-diciembre 2011 /

 

Libro: "La política exterior de Cristina Fernández. Apreciaciones promediando su mandato"
Alfredo Bruno Bologna y otros
UNR Editora, Rosario, 2010 (488 pp.)


Alejandro Simonoff
Coordinador del Centro de Reflexión en Política Internacional, Universidad Nacional de La Plata, Argentina.
E-mail: asimonoff2000@yahoo.com.ar


La publicación del quinto tomo de la colección sobre política exterior por parte del Centro de Estudios en Relaciones Internacionales de Rosario de la Universidad Nacional de Rosario (CERIR) es un hecho auspicioso.
Este libro es parte no solo de un proyecto de seguimiento y análisis de la política exterior argentina durante dieciséis años, lo que constituye un valor en sí mismo, sino también un testimonio de la evolución de la disciplina en ese lapso.
La tarea no resultó sencilla, pero podemos decir que el CERIR es un ejemplo a imitar por su constancia, su determinación. Y una muestra de una presencia federal de los estudios internacionales que debe ser resaltada, y muchas veces es ignorada desde el centro político del país.
En estos dieciséis años, se pasó del paradigma del realismo periférico a su default, en donde esta colección mantuvo su coherencia bajo la dirección de Alfredo Bruno Bologna.
De todos los volúmenes reseñados por nosotros, este último nos resultó el más cómodo para su lectura. El libro está escrito en el marco de la revitalización de la teoría de la autonomía, y no es para menos: Rosario fue el lugar donde Juan Carlos Puig pensó, presentó y escribió los trazos más importantes de sus aportes a la disciplina.
El artículo de Bologna “La autonomía heterodoxa de la política exterior de Néstor Kirchner” establece el punto de partida y el criterio ordenador del libro: la inserción internacional argentina, bajo esa perspectiva, de las gestiones K. Pero esa adscripción no impide que muchos de los autores realicen una lectura crítica desde ese marco teórico.
Esta Autonomía se manifiesta de manera coherente pero no es unívoca, es plural. Ello se puede observar en los diversos matices presentados en conceptos tales como “uso doméstico de la política exterior”; textos como los de Anabella Busso y Gladys Lechini lo emplean de manera contrastante, poniendo de manifiesto esas diversas formas en las cuales los márgenes de maniobra pueden ser interpretados.
El concepto recorre todo el libro y su forma de tratamiento por los autores permite establecer cruces interesantísimos, ya que está dividido por temas, regiones o países, donde se encuentra una correspondencia notoria, por ejemplo en el caso de los análisis sobre el desendeudamiento y el de la relación con Venezuela, o las vinculaciones con Estados Unidos y Brasil, o las de este último con el de la institucionalización del Mercosur, etc. O incluso en la caracterización de la relación con Caracas desde un punto de vista pragmático y no ideológico, como algunos cultores del neoconservadurismo y neoliberalismo local gustan identificar, que recorre muchos de los artículos, muestra hasta que punto este trabajo tiene su coherencia.
La existencia de varios capítulos referidos a la cuestión económica (el desendeudamiento, la inversión europea, su comercio), y los artículos más políticos que no se desentienden de esta cuestión, muestran las implicancias de la crisis de 2001 en nuestro relacionamiento externo, como así también su incidencia en las estrategias para el presente y futuro. Dadas las características de esta reseña no nos extenderemos en un análisis puntual de cada uno de los capítulos que lo componen, ya que excedería los límites que nos hemos impuesto para este trabajo.
Pero a pesar de esta aclaración, resulta evidente que los artículos de los investigadores consagrados como Bologna para el caso de Malvinas, el de Anabella Busso para Estados Unidos, el de Miryam Colacrai para Chile, el de Gladys Lechini para África y el de Marta Cabezas con su trabajo sobre la Inversión
Europea conviven perfectamente con los de los jóvenes investigadores. El rasgo más notable de aquellos textos, como no podía ser de otro modo, son
también las propuestas para la investigación que proponen, como por ejemplo, la idea de Miryan Colacrai de analizar una relación bilateral en tres anillos (política exterior tradicional, relaciones de la interdependencia propias del “Estado red” y la diplomacia de los partidos políticos) resulta sumamente interesante para aplicar.
De los noveles investigadores queremos resaltar, a modo de ejemplo, el trabajo de Julieta Cortés y Nicolás Creus por su combinación de un aparato teórico muy bien desarrollado y su aplicación a un caso concreto, como es en este caso la relación con Brasil.
La utilización de conceptos como necesidad y desilusión para caracterizar esta etapa no pueden ajustarse más a la realidad y a la necesidad de conceptualización.
Como las necesidades de la crisis llevaron a una aproximación que no fue suficientemente bien explotada, por el carácter fundamentalmente discursivo de la autonomía por parte de los gobiernos y no construyendo a partir de ella instrumentos más eficaces que provean de mayores márgenes de maniobra, llevando a desilusiones en este plano.
Lo mismo podríamos decir del texto sobre la institucionalización del Mercosur, escrito por Hugo Daniel Ramos, el cual puntualiza casi milimétricamente los compromisos entre los Estados Parte y cómo repercuten, y repercutirán en el futuro.
O el caso del investigador invitado, el académico venezolano José Briceño Ruiz quien en su trabajo analiza las relaciones entre su país y el nuestro bajo el criterio del pragmatismo, un justo término, y no la diatriba generalmente ideológica y simplista que estamos acostumbrados a oír sobre esta vinculación.
Para finalizar queremos señalar que es un volumen que cumple con varias funciones, es un material recomendable para la obtención de información sobre los eventos que atraviesa nuestra política exterior reciente, tiene un criterio pedagógico por su fácil lectura y puede convertirse en un útil manual, pero también aporta elementos para la reflexión sobre ella, aspecto que resulta ineludible.

 

 

2) LE MONDE DIPLOMATIQUE, El Dipló 144, junio 2011, pág. 39

Quinto tomo de esta serie sobre política exterior argentina. Especialistas analizan "cambios, ajustes y continuidades" entre las dos presidencias Kirchner respecto de Suramérica, la Unión Europea, EE.UU., los mercados, Malvinas, África y Medio Oriente.

 

 

3) REVISTA "INTEGRACIÓN Y COOPERACIÓN INTERNACIONAL", Nº 7, Abril/Junio 2011
La obra La política Exterior de Cristina Fernández muestra una continuidad con los tomos anteriores en torno a los ejes de análisis de la política exterior argentina. El CERIR es coherente en sus estudios y ha perdurado en esa línea de investigación logrando consolidar así, al grupo de investigación y al Centro en sí mismo como un referente de los Estudios de Política Exterior Argentina a nivel nacional y regional.
Entre las características más destacadas del libro, cabe resaltar que el abordaje de la Política Exterior Argentina es integral tanto en lo que se refiere a actores y temas de la agenda. A ello se suma el carácter incluyente ya que aborda áreas de cuestiones y áreas geográficas prioritarias y no prioritarias, independientemente de que éstas estén o no de ‘moda’.
Otras dos cuestiones importantes para señalar son, por un lado, que se trata de un trabajo analítico puesto que todos los capítulos incluyen una caja de herramientas teórico-conceptuales que trascienden, ampliamente, lo informativo-descriptivo. Por el otro, que este libro es un gran esfuerzo de producción académica colectiva en un momento en el que la literatura sobre Política Exterior Argentina es mucho menos profusa que en la década de los noventa y buena parte de la bibliografía contemporánea analiza sólo segmentos de la Política Exterior Argentina a través de una lente que pone menos el foco en los aspectos académicos o científicos.
A continuación, pasamos revista a los aspectos más salientes de cada uno de los 13 capítulos que integran la obra.
En el capítulo “La autonomía heterodoxa de la Política Exterior de Néstor Kirchner”, Bruno Bologna analiza el sustento teórico de la Política Externa Argentina. Allí se expresa una profunda reflexión que analiza minuciosamente el principio de autonomía heterodoxa como criterio ordenador de las acciones externas.
Para ello, da cuenta de las características de la variable independiente –contexto internacional-en el recorte temporal que es objeto del estudio y desgrana el significado de la 'heterodoxia' fundamentado en datos empíricos concretos a través de los cuales se expresó la administración de Néstor Kirchner.
Así, la aceptación del gobierno argentino de la conducción estratégica del bloque por parte de Estados Unidos se puso de manifiesto en la convergencia de posiciones sobre el terrorismo internacional y sobre el desarrollo nuclear de Irán. Mientras que la ‘heterodoxia’ se observa respecto de la decisión del gobierno del Frente para la Victoria en la elección de un modelo económico neo-desarrollista que lo condujo en múltiples ocasiones a confrontar con el FMI y a criticar la aplicación de políticas neoliberales durante los años noventa. También se expresa en el establecimiento de relaciones externas no estratégicas como pueden ser el ascenso de los vínculos argentino-venezolanos. Por último, en el deslinde del interés nacional de Estados Unidos del interés estratégico de la Argentina. Por ejemplo, la posición adoptada por el país sudamericano en la defensa de sus intereses durante el proceso de renegociación de la deuda con el FMI.
En el capítulo sobre “La cuestión de la reinserción financiera en la Política Exterior de la República Argentina tras el proceso de renegociación de la deuda” José Fernández Alonso muestra de qué manera –y a pesar de la salida del default en 2005- el tema del acceso al crédito externo gravitó como tema prioritario de la agenda.
Para alcanzar dicho objetivo, examina las iniciativas ensayadas por la administración de Cristina Fernández. En esa dirección, analiza: A- la compra de bonos de la deuda argentina por el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela –y la polémica que esto generó en ambos países-. B- las múltiples políticas de financiamiento doméstico –retenciones al petróleo y a los productos agropecuarios, la reestatización de los fondos de las AFJP y la expansión primaria monetaria. Asimismo, estudia detalladamente las polémicas que estas políticas suscitaron, los resultados alcanzados y los nuevos problemas que trajeron aparejados –especialmente, respecto de la seguridad jurídica y la transparencia de las reglas. C- el lanzamiento del Banco del Sur en consonancia con la búsqueda de fondos regionales y el fortalecimiento de la cooperación entre los países sudamericanos. También da cuenta de los encendidos debates entre Argentina, Brasil y Venezuela respecto de las especificidades de las reglas y funciones que el Banco del Sur cumpliría. Finalmente, sostiene que la iniciativa perdió importancia vis à vis la crisis financiera internacional, las dudas sobre el rol de Chávez y una potencial disputa por el liderazgo regional entre Brasil y Venezuela.
Otro tema que concentró la atención del autor fue el estado de situación de las demandas presentadas contra la Argentina en el CIADI y los ensayos –aunque frustrados- de cancelar la deuda con el Club de París y de encontrar una solución para los tenedores privados de bonos argentinos en default.
Concluye que, a pesar de los esfuerzos realizados –la búsqueda de fondos frescos en el mercado doméstico, la supuesta solidaridad de Venezuela y los intentos por cerrar el tema con el Club de París y los bonistas- Argentina continúa experimentando dificultades para su reinserción en el sistema financiero internacional. Desde su perspectiva, esta situación hace que ‘deuda y diseño de una estrategia de reinserción en los mercados financieros internacionales’ continúen teniendo una presencia destacada en la agenda de la Política Exterior Argentina.
En el capítulo “Actores e instituciones regionales. La evolución de la institucionalidad del Mercosur” Hugo Ramos realiza un seguimiento de la variable institucional, en sentido amplio. Esto comprende la creación de instituciones nuevas, las modificaciones realizadas en las ya existentes y las reglas y normas formuladas y cumplidas por los cuatro Estados-Parte.
Nos interesa señalar el enorme trabajo con fuentes documentales que realiza el autor. La sistematización de esta información es una tarea compleja y se constituye como un elemento que lo diferencia de otros abordajes con los que comparten el objeto de estudio.
También se destaca el estudio minucioso de cada una de las etapas por las que atravesó el Mercosur lo que le permite identificar los procesos de cambio, ajustes y continuidades dentro del bloque. De esta manera, incursiona en el campo del estudio comparado lo que le agrega valor a la investigación. Este trabajo le permite concluir que hubo A-cambios aunque éstos no fueron estructurales –ajustes- y se observan en la creación del Fondo de Convergencia Económica (FOCEM), el Parlamento del Mercosur, el Protocolo de Olivos, la creación de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur (CRPM), la transformación de la Secretaría Administrativa por una Secretaría Técnica y la incorporación de diversos actores sociales involucrados aunque sin poder decisión. B-continuidades que se reflejan en la escasa ampliación del número de actores con capacidad decisoria, en el mantenimiento de un modelo institucional intergubernamental. Es decir que, más allá de los cambios de prioridades en la agenda del Mercosur, el carácter intergubernamental del modelo institucional se ha mantenido incólume.
Los dos capítulos que abordan las relaciones entre Argentina y Europa dan cuenta de la relevancia que este actor reviste para la Política Exterior Argentina.
En el capítulo “Unión Europea-Argentina. Una relación signada por la cooperación”, Roberto Falcón se concentra en el estudio de la dimensión comercial y de cooperación en los vínculos bilaterales. En cuanto al comercio, resalta el lugar que la UE ocupa como mercado de las exportaciones argentinas motivo por el cual se ubica como el segundo socio comercial y como uno de los principales socios en materia de cooperación internacional. Respecto de este último, da cuenta de los ajustes que tuvieron lugar en dicha área en la coyuntura de la crisis argentina de 2001.
No obstante, la Argentina y la UE exhiben diferencias históricas sobre el tema agrícola que se expresa en las posiciones contrapuestas que ambos actores asumen en la OMC. Los subsidios europeos a la agricultura son uno de los mayores obstáculos para concretar un acuerdo birregional Mercosur-UE.
Otros temas álgidos entre Argentina y los países del viejo continente son: el status privilegiado que la UE concedió a Brasil al declararlo como socio estratégico y el trato que recibieron las inversiones europeas durante las administraciones del Frente para la Victoria –tema sobre el que pone la lupa Marta Cabeza.
En el capítulo “La inversión externa directa de Europa en Argentina: características, actores y cuestiones intermésticas”, Marta Cabeza sostiene que en el período que cubre el estudio, el tratamiento dispensado por los gobiernos argentinos a la IED europea es una pieza clave que atraviesa los vínculos bilaterales.
Uno de los rasgos distintivos del análisis que realiza es el estudio en profundidad de los tres casos de IED más conflictivos –Telecom (Italia), Grupo Marsan (España) y Grupo Suez (Francia). Esta forma de abordar el tema representa un avance de la investigación en el campo de los estudios comparados que le permite a Marta Cabeza arribar a conclusiones que suponen cierto grado de generalización. Así, afirma que los factores domésticos, tanto en los países europeos como en Argentina, tienen una fuerte incidencia sobre el tratamiento que se le otorga a la IED. Ella logra mostrar cómo los intereses privados y públicos se conjugan para aumentar el perfil conflictivo y el carácter prioritario de la IED en el diseño de la política exterior en general, y sobre los vínculos bilaterales, en particular. Es decir, agentes públicos y privados tienen una fuerte capacidad para presionar en el proceso de formulación de la política exterior –evidenciándose así el carácter interméstico de ésta.
En el capítulo “Argentina: la gran equilibrista en los temas vinculados a Medio Oriente. Una región lejana y sensible en la Política Exterior", Rubén Paredes Rodríguez analiza el diseño y la implementación de la Política Exterior Argentina hacia un área definida como ‘no prioritaria’.
A pesar de que Medio Oriente es un área no prioritaria, su agenda está compuesta por temas sensibles que condujeron a las administraciones argentinas a adoptar una posición de ‘gran equilibrista’.
¿Entre quiénes, de qué manera y por qué motivos los gobiernos del Frente para la Victoria asumieron una posición de equilibrio? El autor señala que el equilibrio se busca entre las presiones y los intereses de Israel y la comunidad judía argentina por el caso AMIA. Las administraciones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández han reclamado la cooperación de Irán con la justicia de nuestro país para el esclarecimiento del atentado terrorista de 1994. También, han denunciado en reiteradas oportunidades a Irán en la Asamblea General de Naciones Unidas y no avalan el desarrollo de su plan nuclear. Sin embargo, ninguno de los gobiernos cedió ante al pedido de ruptura de relaciones diplomáticas con Irán, solicitado por Israel.
Además, Argentina se mueve con mucha cautela en el plano sudamericano frente a la penetración iraní que tuvo lugar en los últimos años. La posición de Buenos Aires se encuentra jalonada por las diferencias sobre Irán con dos de sus ‘aliados estratégicos’: Brasil y Venezuela.
Por último, ambas administraciones han tenido que lidiar, en el marco de la Cumbre América del Sur-Países Árabes (ASPA) por equilibrar nuestros intereses económicos-comerciales con los intereses políticos de los países árabes que participan de la iniciativa.
Se advierte el buen manejo de las fuentes de información que hace el autor y el profundo conocimiento de las problemáticas en los países de Oriente Medio. Todo ello contribuye a que el abordaje realizado de cuenta de las especificidades –equilibrismo y pragmatismo- de la Política Exterior Argentina en sus relaciones con los países de aquella lejana región.
El capítulo “El lugar de África en la presidencia de los Kirchner” es otro de los ejemplos de áreas no prioritarias de la política exterior argentina. A pesar de esa condición tanto África como Medio Oriente gravitan sobre los vínculos externos de nuestro país como potenciales mercados en la dimensión económica y por el apoyo que, tradicionalmente, nos brindan en el reclamo por las Islas Malvinas en la dimensión política.
Gladys Lechini traza un esquema que ordena las relaciones de Argentina con el continente africano e identifica los vínculos bilaterales con aquellos Estados que revisten intereses para nuestro país. Éstos se concentran en el Sur y en el Norte mientras que la región subsahariana conserva su tradicional bajo nivel de importancia.
Los aspectos más destacados de los vínculos argentino-africanos se encuentran en el potencial de nuestro país para profundizar el acercamiento con vistas a aprovechar las oportunidades de la ‘revolución verde’ en África. La autora afirma que Argentina puede, si así lo decidiera, elevar el perfil a través de la cooperación técnica en los sectores agroindustrial, nuclear y científico-técnico. Es su opinión que esta coyuntura no sólo plantea un nuevo horizonte para las relaciones oficiales sino también para el sector empresarial.
También sostiene que fue en el plano multilateral donde se concentró el mayor nivel de acciones externas de Argentina con África. En ese contexto, sobresalen la realización de las Cumbres América del Sur-África (ASA), las Cumbres del ASPA y la revitalización de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPCAS) con el lanzamiento de la “Iniciativa Luanda”.
En el capítulo “Malvinas en la Política Exterior Argentina”, Bruno Bologna afirma que éste es, sin lugar a dudas, uno de los temas históricos y prioritarios de nuestra política externa. También señala que es un tema complejo y altamente sensible para los gobiernos argentinos tal como lo demuestran las múltiples referencias a la cuestión de Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y áreas marítimas circundantes en los discursos pronunciados por los presidentes argentinos durante estos períodos. En este sentido, resaltamos el apoyo otorgado por otros Estados al reclamo argentino en la Asamblea General de Naciones Unidas, en las Cumbres Iberoamericanas, en las Cumbres del ASPA, en la Cumbre Energética de Isla Margarita, en la Organización de Estados Americanos, en el Mercosur, entre los más destacados.
Durante la gestión de Cristina Fernández, la Argentina logró que los familiares de los caídos en la guerra de Malvinas puedan viajar a las islas. No obstante, se paralizaron los procesos de cooperación en materia de recursos pesqueros y en materia de exploración y explotación de hidrocarburos que llevaban adelante Argentina y el Reino Unido.
Luego de hacer un seguimiento detallado de la evolución del tema Malvinas, Bologna concluye que la cuestión de los reclamos argentinos para la reanudación de las negociaciones con el Reino Unido seguirá ocupando un lugar prioritario en la agenda externa. Los actos unilaterales e ilegítimos adoptados por Gran Bretaña hacen que la posición argentina concite nuevos apoyos frente a la falta de voluntad política de su contraparte británica. En el capítulo “Política Exterior y Relaciones Bilaterales con Estados Unidos durante el gobierno de Cristina: tensiones entres los objetivos de la campaña electoral y el renacer de los condicionantes internos”, Anabella Busso utiliza como recurso metodológico los ciclos recurrentes de acercamiento-crisis-intentos de recomposición por los que éstas atravesaron en el período 2005-2009. Al respecto, sostiene que los ciclos no afectaron los vínculos de forma estructural pero tampoco le permitieron consolidarse. Para enriquecer el estudio, la autora explica la manera en la que operaron los condicionantes domésticos tanto en Argentina –el conflicto con el campo, la affaire de la valija de Antonini Wilson y las ‘formas’ más que el contenido del discurso de los líderes a cargo del poder ejecutivo- como en Estados Unidos –los atentados del 11-S y la reformulación de la política externa en clave doméstica de la administración de George W. Bush, la crisis financiera internacional y la llegada de una nueva administración demócrata. En ese escenario, las expectativas positivas que generó la llegada de Cristina Fernández y Barack Obama no fueron alcanzadas plenamente por el peso que los factores domésticos adquirieron, por las diferencias en las posiciones entre ambos actores sobre algunas áreas de cuestiones y por la sobreactuación discursiva de Cristina Fernández.
Busso concluye que el ciclo de acercamiento se observa en la convergencia de posiciones de Argentina y Estados Unidos -sobre terrorismo internacional y respecto de Irán- extendiéndose hasta la salida del default en 2005. Éste fue seguido por un ciclo de crisis que se inició con el affaire de la valija, se profundizó por la sobreactuación discursiva de la presidenta y se extendió hasta 2008 con el estallido de la crisis financiera internacional. El ciclo intentos de recomposición se inició con la convergencia de posiciones en la I Cumbre del G20, en la Cumbre sobre Seguridad Nuclear, en los encuentros bilaterales Cristina Fernández-Barack Obama en dos oportunidades (2009 y 2010) y la visita de la Secretaria de Estado Hillary Clinton a Buenos en 2010.
En el capítulo “Argentina-Chile. Las relaciones políticas y el crecimiento de un notable tejido de vínculos a escala nacional y subnacional", Miryam Colacrai introduce una innovación teórico-metodológica que enriquece y complejiza el análisis de estos vínculos densos y profundos. Para ello, propone tres anillos o círculos concéntricos.
En el primero de ellos, ubica la política exterior tradicional que se expresa a través de los nexos existentes entre los poderes ejecutivos. Dentro de este anillo focaliza su atención en la Diplomacia Presidencial –en la que destaca la firma del Tratado de Maipú en 2009-; en la gestión de las respectivas cancillerías y en el rol peculiar que desempeñaron los embajadores en este período; las relaciones de cooperación en defensa y seguridad –resalta la conformación de la Fuerza Binacional de Paz ‘Cruz del Sur y las actividades realizadas por la Patrulla Naval Antártica combinada.
En el segundo, encontramos las relaciones propias de un Estado-red que exhiben el crecimiento y la profundización de los vínculos transgubernamentales y transnacionales. Para el análisis de este círculo, Colacrai selecciona los siguiente ámbitos del vínculo argentino-chileno: Reuniones Interministeriales Binacionales como instancia de consulta y coordinación inédita en la región; Relaciones Interparlamentarias como el espacio en el que se conectan la sociedad civil y la pluralidad política cuyo hito en este período fue la sesión conjunta realizada en la Antártida en 2009; Relaciones en el ámbito de la cultura, la educación, la ciencia y la tecnología puesto que la cooperación en estas materias contribuyen a generar un cambio cultural en la mirada del otro; Relaciones en el campo de la paradiplomacia puesto que muestran la singularidad y la excepcionalidad de las relaciones argentino-chilenas. Aquí, resalta la labor que desempeñaron los Comités de Integración, instalando una dinámica sin precedentes como interlocutores entre los sectores públicos y privados. También, presta especial atención a la conformación de regiones transfonterizas como los casos de ATACALAR –de carácter estrictamente bilateral- y ZICOSUR –de carácter multinacional.
El tercero, es el anillo constituido por las relaciones entre las clases políticas de ambos países. Si bien la autora le asigna un carácter experimental, compartimos con ella la idea que la ‘diplomacia partidaria’ es un área de notoriedad y que ha sido poco explorada en los análisis de la relación entre Argentina y Chile.
El análisis conjunto de los tres anillos le permiten concluir que las relaciones argentino-chilenas son, en términos comparados con otros vínculos regionales, las más densas, cercanas y positivas.
En el capítulo “Entre la necesidad y la desilusión: los dilemas de la Política Exterior Argentina hacia Brasil”, Julieta Cortés y Nicolás Creus abordan la dinámica de la relación argentino-brasileña en el período 2005-2009. Ellos sostienen que dichos vínculos oscilaron entre la ‘necesidad’ de Argentina en el período pos crisis y la ‘desilusión’ frente a las expectativas generadas en torno a la actitud de Brasil.
Para demostrar la conjetura, recurren a ejemplos empíricos de la administración de transición liderada por Eduardo Duhalde y el gobierno de Néstor Kirchner. Allí señalan las urgencias por las que atravesó Argentina en el período pos crisis de 2001. En esa dirección, indican que el acercamiento a Brasil jugaba un rol clave. Sin embargo, advierten que algunas decisiones de política exterior brasileña, rápidamente, generaron cierta desilusión en Argentina tal como lo expresan las divergencias en torno a la constitución de la Comunidad Sudamericana de Naciones, el compromiso con el Mercosur, la crisis política de Ecuador (2005) y los conflictos comerciales bilaterales.
En el capítulo “La crisis del gas en la relación argentino-chilena: impactos sobre el vínculo y el rol del hidrocarburo boliviano", María Elena Lorenzini y Natalia Ceppi proponen un abordaje integral del episodio que más tensionó los vínculos entre Buenos Aires y Santiago en el siglo XXI. La integralidad se deriva del hecho que las autoras estudian la evolución del tema de la integración energética entre ambos países, su evolución hasta el estallido de la crisis e incorporan al análisis el rol de Bolivia –como proveedor de gas para Argentina y su tensa situación con Chile.
La línea de investigación seguida les permite dar cuenta del modo a través del cual se entrecruzan cuestiones políticas –los acuerdos en la macro-relación bilateral entre Buenos Aires y Santiago, las diferencias persistentes entre Chile y Bolivia por la cuestión marítima- y cuestiones económicas –los ingresos que representaba la exportación de gas argentino a Chile, los ingresos que genera para Bolivia la compra del hidrocarburo por parte de Argentina, las pérdidas económicas experimentadas por Chile al importar gas de proveedores alternativos y por el incremento de los precios, y las inversiones realizadas por actores privados para construir las obras de infraestructura que viabilizaran la circulación del gas a través de los Andes.
Las autoras concluyen que el conflicto del gas muestra, por un lado, la alta interdependencia del vínculo argentino-chileno y, por el otro, el pragmatismo de la política exterior argentina para encontrar una salida de corto plazo de su propia crisis energética acercándose a Bolivia. A ello se suma la decisión de resolver la cuestión de manera individual: la administración de Nés¬tor Kirchner celebró un Acuerdo con Bolivia aceptando la condición impuesta por el gobierno de Mesa de ‘no exportar ni una molécula de gas boliviano a Chile’; las administraciones Lagos- Bachelet hicieron lo propio a través de la importación de GNL de Asia Pacífico, la evaluación para montar nuevos proyectos hidroeléctricos y la construcción de dos plantas regasificadoras en Mejillones y Quinteros.
En el capítulo "Venezuela y Argentina en la era Chávez y Kirchner: ¿coincidencia ideológica o pragmatismo?”, José Briceño Ruiz desafía la lectura más extendida para analizar el vínculo bilateral. Esta es una decisión que evita caer en una explicación reduccionista y que permite comprender mejor la complejidad de la relación entre Buenos Aires y Caracas.
El autor sostiene que si bien pueden existir algunas semejanzas en los proyectos políticos liderados por Chávez y Kirchner-Fernández de Kirchner, también existen notorias diferencias en las tradiciones de política exterior que se observan en las estrategias, los intereses y los mecanismos utilizados para lograr los objetivos de las respectivas políticas externas. En otros términos, el autor afirma que el vínculo entre Argentina y Venezuela se caracteriza por un fuerte contenido pragmático antes que ideológico.
En pos de alcanzar sus objetivos, analiza comparativamente las características de cada uno de los proyectos políticos entre sí y entre éstos y el pasado. Este ejercicio le permite decir que las administraciones Chávez y Kirchner-Fernández son rupturistas y buscan diferenciarse de los ‘otros’ que los precedieron. Sin embargo, el mecanismo que utilizan es diferente. El proyecto de Chávez lo hace a través de la revolución –propone un modelo económico anticapitalista, una política exterior anti-imperialista y genera un cambio en el sistema político a través de la reforma constitucional- y el proyecto argentino lo hace a través de la reforma –el modelo económico es neo-desarrollista y heterodoxo, el sistema político continúa regido por la constitución de 1853 reformada en 1994 y la política exterior se orienta a aumentar los márgenes de maniobra en línea con los postulados de la autonomía heterodoxa de Puig.
El pragmatismo que singulariza la relación bilateral se expresa en el hecho de que se trata de gobiernos que al experimentar serios problemas domésticos y de inserción internacional pueden complementarse para enfrentar, en parte, las dificultades. En la última sección del trabajo, el autor identifica claramente los intereses de cada una de las partes y las iniciativas desarrolladas para satisfacerlos.
Finalmente, concluye que la alianza estratégica argentino-venezolana está basada en el pragmatismo –por la utilidad que cada uno de ellos representa como respuesta a sus intereses y necesidades- y en el fuerte liderazgo personalista de los presidentes lo que les permite acordar un mínimo común denominador en la agenda económica. Es decir, que el impulso del vínculo responde más bien a cuestiones coyunturales motivo por el cual le resultará difícil transformarse en una alianza política.
Editar y coordinar una publicación colectiva es una tarea compleja que impone múltiples desafíos. Quizás uno de los más importantes sea preservar el equilibrio entre las ideas individuales de los autores y la coherencia de los ejes articuladores de la obra en su conjunto. El Tomo V, La Política Exterior de Cristina Fernández. Apreciaciones promediando su mandato preserva la integralidad del análisis y la consistencia de sus contenidos. Ello da como resultado un trabajo coherente tanto individual como colectivamente que se expresa en capítulos que se conectan como vasos comunicantes y no constituyen meros compartimentos estancos.
LEM

 

 

4) I+D Investigación más Divulgación - Universidad Nacional de Rosario

http://www.unr.edu.ar/noticia/3555/la-politica-exterior-de-cristina-fernandez-de-kirchner


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